Adalí
"Entre la tradición y el futuro, somos lo que bailamos"



Dentro de ese universo que es la Danza Española, el arte del Baile Flamenco ocupa su lugar, señero, importante, definitorio e influyente. Si el siglo XX fue el de la entronización del flamenco teatral, el XXI será también el de enfrentar esas poderosas tradiciones de cara al futuro. Y el reto tanto está en conservarlas como en que sean recreadas con la visión de nuestra época y nuestros gustos actuales. Ese es el destino dialéctico de un baile mayor lleno de misterios.

La estética del ballet flamenco, moderna ya en sí misma desde sus comienzos, ha sabido adaptarse a la rapidez y radicalidad del arte contemporáneo. Y es que el Baile Flamenco es arte moderno en toda regla. En su momento estuvo asociado a las vanguardias y a los artistas más punteros y esa es su fuerza y su principal valor de trascendencia. La rueda del experimento y la renovación hay que asumirla como un proceso necesario.

Adalí (que es nombre propio y también significa Madrid en lengua calé) es un viaje al interior pero no al pasado del flamenco. Música y coreografía quieren enlazarse mirando hacia adelante, y eso lo ejemplificamos ya en el prólogo con diálogo entre lo ancestral y la técnica). Será una invitación para recorrer una senda de tales esencias con el espectador. Nuestro cuaderno de viaje empieza con una reverencia a los grandes.

Nuestros símbolos son nuestra herencia, y están tanto en los ingredientes plásticos y las figuras como en las marcas sonoras, los palos y estructuras que dotados de su propia poesía, y con su entraña vital, convertiremos en lenguaje bailado y en teatro de la danza. Rondeña, Farruca, Alegrías, Tangos, Seguidilla, Soleá... han sido tratados con la seriedad que imponen el sólo mencionarlos. Son los bailes que conceden el dibujo inicial para la nueva creación coreográfica, y inspirada música ha trabado una serie de referencias armónicas y clásicas en que las instrumentaciones se alimentan de nuestro rico acerbo sinfónico. Baile coral o baile solista, y hasta algún delicado regalo instrumental, tienen la intención de junto al disfrute poner un importante aviso: somos lo que bailamos.

Estreno 12 de junio de 2012 Teatros del Canal
   

Dirección y Composición

Dirección Artística
Aída Gómez
Composición Musical
Juan Parrilla
Coreografía
Aída Gómez
Christian Lozano
Eduardo Guerrero
Diseño de Luces
Nicolás Fischtel
Esceografía
Alfonso Barajas

Elenco

Bailarines
Aída Gómez
Christian Lozano
Eduardo Guerrero
Eduardo Guerrero del 27 de enero al 1 de febrero
José Manuel Benitez del 15 al 25 de enero
Moisés Navarro del 15 al 25 de enero
Músicos
Bandolero (Percusión) 15,18,20,21,25,27,28,29 enero 1 febr
Batio (Cello)
Carmina Cortés (Cante) 16,17,18,23 y 29 enero
Cuco Pérez (Piano / Acordeón)
Fernando Soto (Cante)
Juan Parrilla (Flauta)
Loreto de Diego (Cante) excepto 16,17,18,23 y 29 enero
Manu Masaedo (Percurción) 16,17,22,23,24,30,31 enero
Mario Montoya (Guitarra)
   

Figuras del Talento

Martes, 12 de Junio de 2012

El País - Roger Salas Madrid

 Uno de los espectáculos más esperados de la Suma Flamenca era esta creación de Aída Gómez, que hay que decirlo de entrada, ayer cumplía años y está en su plenitud. No solo es sin fisuras la mejor bailarina española a tres generaciones vista, sino que aúna creación, rigor, inventiva y esencia coréutica mayor, la que da clase al género, la que le garantiza su trascendencia más allá de tanto experimento banal del que estamos rodeados. Su baile es limpio, desgrana sencillez en la exposición y complejidad en la ejecutoria; lo musical se impone y da el brillo.

Gómez ha arriesgado y mucho en Adalí, pero ha salido por la puerta grande. Los elementos convocados han respondido: música espléndida, desde su riqueza melódica a las orquestaciones y que colocan a Juan Parrilla por fin en el sitio merecido y dos bailarines muy diferentes entre sí para acompañar a esta princesa madrileña de la danza. Christian Lozano, bailarín de escuela barcelonés, refinado, preciso y Eduardo Guerrero, con su poso vernáculo, su sanguínea manera de enfrentar la parte seria del baile de tradición.

Porque en Adalí hay también tradiciones bien entendidas y asimiladas, llevadas a la actualidad estética sin estridencias, con buen gusto, con referencias sutiles al cabaret de los años treinta o a la espectacularidad teatral geométrica y de afilado contemporáneo. Todo encaja porque se ha hecho a conciencia.

Las castañuelas de Aída son un argumento aparte y parte consustancial de su virtuosismo, de su particularidad y de su excelencia; maneja los palillos a la manera de una partitura, en la más esmerada y detallista sonoridad, dando una clase magistral de registros.
 

Aída Gómez, con el duende subido

Jueves, 1 de Enero de 1970

La Razón - C. David Carrón

 Precisamente porque Aída Gómez es bailarina y no bailaora su programa acapara el interés en un certamen como Suma Flamenca. La coreógrafa, que ha transitado por el baile español y la escuela bolera, cerca en compás, pero lejos en técnica del flamenco, aborda desde su perspectiva los distintos palos jondos en "Adalí". Aída Gómez ha mandado "tunear" la rondeña, la seguidilla, los tangos, las alegrías... a Juan Parrilla, pero ella no se traviste, no taconea dos mil veces por minuto, ni falta que hace. El flamenco gracias a su técnica puede perder espontaneidad, pero ganaen giros, saltos y brazos. Las castañuelas, que la ex directora del Ballet Nacional de España hace repicar como nadie, logran un efecto sonoro tan espectacular como el del tacón, la bata de cola serpentea con alegría gracias a esas piernas forjadas frente a la barra... "Adalí" tiene la suerte además de contar con un bailarín en estado de gracia, Eduardo Guerrero, tan dotado para el flamenco como para bailar sin zapatos, con un brazos tan elegantes como su jonda figura. Hubo pasajes del espectáculo en que él solo consiguió evocar la figura de Gades por su técnica privilegiada sin alardes. La voz fue lo único que pareció no estar a la altura de un montaje que mimó cada detalle desde el mar rojo de tela que envuelve a la protagonista desde el primer instante. Si algo podemos reprocharle a Gómez es que esbozó rupturas que no se atrevió a consumar, pero aún tiene tiempo de exprimir el flamenco como lo ha hecho con otros géneros. 

   

Venta entradas

https://www.ticketea.com/adali

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